3 cosas que NO debe hacer una asesora de imagen

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Los hombres y mujeres con quienes trabajo a menudo se sorprenden de cómo se desarrolla la asesoría y de la metodología que aplico. Como les suelo decir, la asesoría no es cuestión de “tener gusto” (aunque eso siempre viene bien); hay mucha ciencia en ella, más de la que parece; y los métodos que utilizo están probados en miles de personas. Sigue leyendo para conocer los mitos y falsas creencias más habituales.

Una asesora de imagen profesional:

  • No te dirá “lo que tienes que ponerte”. No existe un armario universal que funcione para todas las personas, porque sus circunstancias, fisonomías y personalidades son distintas. Por ejemplo, en el ámbito profesional no todos los hombres necesitan trajes de chaqueta y corbata; quizás, por ejemplo, necesites cazadoras o -para  momentos más formales- chaquetas sastre confortables con un aire cercano y dinámico. No todas las mujeres necesitan un trench, una camisa blanca, un vestido negro y un pantalón negro de vestir; quizás, por ejemplo, necesites prendas que te permitan moverte cómodamente, pero que al mismo tiempo transmitan solvencia y credibilidad profesional. Por eso, las “recetas mágicas” que puedes encontrar en Internet no funcionan: no puede haber una receta para todo el mundo. Todo depende del contexto en el que te mueves, de tu estilo de vida, de tus objetivos, tus gustos y tu fisonomía. Por lo tanto, una asesora no debe “dictar” lo que tienes que ponerte.

En lugar de ello, debe trabajar contigo para definir conjuntamente lo idóneo para ti teniendo en cuenta todos los factores que hemos comentado.

  • No te recomendará deshacerte de todo tu armario y comprarte uno nuevo (salvo casos realmente extremos, por ejemplo, enormes cambios fisiológicos, de sector o posición, o de estilo de vida).

En lugar de ello, se trata de partir de lo que tienes y modularlo con lo diagnosticado previamente. La imagen es un proceso, y aunque trabajando conmigo los resultados son inmediatos 😉 , construir un armario que funcione bien como punto de partida puede llevar algo de tiempo: usualmente, una o dos temporadas. No conviene tomar atajos si se quiere un armario duradero y que realmente responda a tu esencia y tus necesidades.

  • No te hará vestir con ropa con la que no te identificas (por mucho que sea adecuada para tu sector, posición y actividades). Por muy estricto que sea el código de vestuario en tu organización (y eso no significa “traje y corbata”: hay organizaciones en las que hay un estricto -aunque implícito- código de vestimenta informal, y es el traje lo que está fuera de lugar), es importante que tu imagen refleje, entre otras cosas, tu personalidad. De otra manera, te sentirías disfrazado/a, y como ahora ya sabes 😉 , tu imagen afecta a cómo te sientes y cómo desempeñas en tu día a día: si te sientes disfrazado/a, te restará seguridad, y eso impactará en tu actividad del día.

En lugar de ello, además de los factores exteriores se debe contemplar siempre quién eres tú a la hora de vestir, e integrarlo en el proceso como un aspecto esencial a contemplar.

¿Cuáles son tus curiosidades sobre lo que hace una asesora de imagen?

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